Enfermedad social o renacimiento social


Es cierto que la COVID 19 ha provocado unos niveles considerables de ansiedad e inseguridad. Pero las visiones apocalípticas de una amenazadora crisis sanitaria y social pueden ser erróneamente alarmistas.

En los últimos meses, han cundido las predicciones más pesimistas acerca de la salud mental global debido a la pandemia de la COVID 19. Estas predicciones se han expresado con un lenguaje apocalíptico, hablando de una amenazadora “crisis de salud mental”, “bomba de relojería de depresión” o incluso una “epidemia de suicidios”. Estas previsiones anticipan un desastre de salud mental inminente incluso peor que la propia pandemia del coronavirus, agravada por factores como el aislamiento social, la ansiedad existencial y el aumento del desempleo debido a la COVID-19.

¿Pero todas estas estas visiones distópicas de enfermedad social están basadas en evidencias científicas?

Las restricciones al movimiento significan que hay menos personas desplazándose para trabajar o yendo de vacaciones y más personas activas en el seno de sus propias comunidades. Esto puede incrementar el capital social y el espíritu comunitario locales, lo que puede mejorar la salud mental

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