Infodemia y responsabilidad


Las redes y plataformas sociales van estar dominada por la necesidad de satisfacer las demandas, muchas veces contradictorias entre sí e incompatibles con su modelo de negocio, del triángulo formado por usuarios, gobiernos y anunciantes.

De forma muy reciente, Twitter ha dado el paso de etiquetar algunos de los tuits del Presidente Trump con la advertencia a los usuarios de esa red social de que sus manifestaciones podrían incluir hechos incorrectos o incitadores a la violencia. Al mismo tiempo, un número importante de anunciantes ha decidido boicotear a la plataforma Facebook por no hacer lo mismo con las manifestaciones del Presidente Trump.

Ambas acciones indican un giro copernicano: si hasta la fecha las redes y plataformas sociales vivían en un mundo feliz en el que no rendían cuenta ni a sus usuarios, ni a los gobiernos ni a los anunciantes, a partir de ahora su realidad va a estar dominada por la necesidad de satisfacer las demandas, muchas veces contradictorias entre sí e incompatibles con su modelo de negocio, de ese triángulo formado por usuarios, gobiernos y anunciantes.

Hay que destacar el empeño de la UE en construir un modelo regulatorio alternativo al puesto en pie por EEUU y China: el primero basado en una legislación centrada en los intereses de las empresas a coste de los usuarios, el segundo también subordinando a los individuos, en este caso a los intereses del partido comunista

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