Libertad y poder en tiempos de pandemia


Con la aparición de una enfermedad temible, los ciudadanos aceptan que los gobiernos ejerzan mayor control sobre sus vidas. Y los regímenes abrazan el nuevo “corona-poder”. ¿Cuánto durará?

En momentos en que acecha una amenaza nacional, la gente acude al gobierno en búsqueda de protección y está dispuesta a concederle poderes más amplios a cambio de ello. Esta es una norma sencilla que las primeras reacciones del mundo frente a la pandemia de la Covid-19 han confirmado completamente. Ante la aparición de una enfermedad nueva y temible que por el momento se estima que ha contagiado a diez millones de personas en todo el mundo y ha causado la muerte de cientos de miles, los ciudadanos de todo el planeta han aceptado que los gobiernos ejerzan un mayor control sobre sus vidas. Regímenes políticos de todos los tipos han asumido nuevos poderes en un fenómeno que se ha denominado “corona power grab (acumulación de poder en el coronavirus)”.

Sin embargo, la probabilidad de que la Covid-19 siga suponiendo una amenaza mundial durante cierto tiempo significa que será difícil poner un punto final claro; siempre se podrá argumentar que se necesitan los poderes de emergencia para prevenir una nueva oleada

Uno de los casos más notorios se ha producido en Hungría, donde el primer ministro Viktor Orbán ha utilizado el control que ejerce sobre el parlamento para adoptar en marzo una ley que le permite gobernar por decreto y convertir en un delito castigado con penas de cárcel la difusión de información falsa o que provoque disturbios. La ley húngara de emergencia ha sido blanco de muchas críticas principalmente por su carácter indefinido, al no existir ninguna exigencia para que el parlamento la revise o la renueve. Pero son muchos los países en los que se han adoptado diferentes formas de leyes de emergencia. Según el Centro Internacional para la Ley sin Fines de Lucro, 87 países están aplicado actualmente leyes de emergencia como respuesta al virus.

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