Política económica y política a secas


España será, junto con Italia entre los países desarrollados, donde se registre la mayor caída del PIB en 2020. Tres son los verbos que deberá conjugar la política económica: sostener, recuperar y transformar.

Si había alguna duda del sombrío panorama que se abre ante la economía española, las previsiones económicas del FMI publicadas a finales de junio no dejan lugar a ninguna duda. España se lleva la peor parte: junto con Italia será, entre los países desarrollados, donde se registre la mayor caída del PIB en 2020. Los deberes de la política económica y de la política, sin más, no pueden ser entonces más perentorios.

Es la hora, por eso, de crear un nuevo clima político y un rearme ético de la vida pública. El gobierno tiene que protagonizarlo con gestos y actitudes indiscutibles, pero partidos políticos, medios de comunicación, líderes de opinión y agentes de la sociedad civil tienen que acompañarlo sin matices

Tres son los verbos que deberá conjugar la política económica: sostener, recuperar y transformar. De manera urgente, debe garantizar a corto plazo tanto la liquidez del sistema como las ayudas sociales, con el doble objetivo de evitar la ruptura del tejido productivo y garantizar la protección de los más directamente afectados por el súbito desplome de la actividad: trabajadores y empresarios, así como los sectores de población en riesgo de exclusión o padeciendo pobreza severa (sostener). Debe volver después a una senda de crecimiento estable, pues en caso contrario se agotarán pronto los recursos para el sostenimiento (recuperar). Y ha de acometer aquellas reformas que contribuyan a dar solidez a la economía y la hagan más capaz de crecer de forma equilibrada a medio y largo plazo (transformar).

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